Turismo » Introducction
  • Introducción
  • Que este espacio, que hoy se conoce como Boiro, esté poblado desde la más remota antigüedad y con tan elevadas densidades no es casualidad, sino fruto de la privilegiada situación de esta tierra. A su localización costera, ya de por si favorecedora de la presencia humana, une la proximidad a la gran mole de los montes de A Barbanza; formando mar y sierra lo más característico de este paisaje.

    La sierra de A Barbanza, que se eleva majestuosa entre las rías de Muros-Noia y Arousa, esconde celosamente inesperadas sorpresas para el visitante.

    En ella podemos encontrarnos con minúsculas aldeas que conservan el ritmo vital de hace cien años, rodeadas de bosques de robles, pinos y espacios abiertos donde los descendientes de los primitivos caballos barbanzones y vacas de razas autóctonas pastan en libertad; pequeños ríos de limpias aguas que en su afán de alcanzar la costa, bajan haciendo curiosas cataratas; o espacios que los antepasados más lejanos de estas tierras eligieron para construir su última morada o para vivir alejados de los peligros de la costa. También es posible hallar es este espacio diferentes muestras de arquitectura popular: hórreos, molinos, cruceros,...

    A esto hay que añadir las hermosísimas vistas sobre las rías y el valle del río Coroño que desde los muchos miradores naturales de esta fenomenal atalaya del mar gallego se pueden admirar.

    Desde las cumbre de A Barbanza podemos descender hasta los relieves casi llanos del área litoral, donde se alternan sectores de amplios arenales y secotes rocosos, encontrándose con una costa que, como la de las Rías Baixas en general, es muy recortada y sinuosa, dando origen a salientes como la Punta de Neixón (donde se asientan los importantes castros del mismo nombre), Pedra Rubia, península de O Chazo o el puntal de Cabo da Cruz (próximo al que se encuentra el castro de O Achadizo).

    Pero el litoral Boirense se caracteriza sobre todo por sus playas. Además de las pequeñas calas hay que destacar los arenales de Carragueiros-A Retorta con los islotes de Os Baos y la isla de A Bensa; Barraña, donde desemboca el río Coroño en hermoso estuario; o Mañóns; todas ellas visitadas por gentes que huyen de los espacios masificados buscando la tranquilidad de esta aguas arousanas.

    Sierra y mar se combinan de esta forma para ofrecer al visitante una variada oferta de ocio: amplias playas de tranquilas aguas donde disfrutar del sol del baño o practicar deportes acuáticos; posibilidad de disfrutar de la pesca fluvial y marítima; o realizar excursiones y caminatas por los montes boirenses pueden constituir buenas maneras de invertir el tiempo libre.

  • Boiro hoy.pdf
  • Ruta turistica.pdf
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