Turismo » Pazos
  • Presentación
  • Los pazos y casonas son la herencia más significativa de la edad media en Galicia. Boiro no iba a ser menos y posee un gran tesoro arquitectónico de esta época en la que familias y estirpes como los Goianes, los Bao, los Mariño, los Caamaño, los de la Tenencia, etc. dejaron su huella imborrable.

  • Torre Pazo de Goiáns-Lampón
  • En Escarís, en la desembocadura del Coroño y en una articulación nemorosa e íntima de la Ría de Arousa, entre verdor de árboles y emparrados, está Torre y Pazo de Goiáns. La torre es rectangular coronada por un mirador abalaustrado. Sus predios estaban amurallados y disponían de calabozos. Las ventanas son ojivales. Aquí residió y creó historia uno de los linajes más sobresalientes de la nobleza gallega. Fue asolada por la revuelta de los Irmandiños y reconstruida más tarde por el famoso arquitecto Domingo de Andrade en el XVIII.

    La verja que hoy abre acceso a la finca y Torre pazo es sobria, completada con muros almenados, las almenas que paradójicamente le faltan a la Torre. El complejo es amplísimo con abundancia de edificios y construcciones unos complementarios y otros decorativos, pórticos, surtidores, caballerizas, bodegas y jardín que desciende vicioso hasta la ribera fluvial.

  • Tenencia de Boiro
  • Antiguamente en Santa Baia de Boiro, del arciprestazgo de Posmarcos, había Tenencia establecida por el Cabildo de Santiago. Parece que este edificio fue, además de poderos fortaleza, convento, retiro o cobijo de novias.

    La fachada del edificio de la Tenencia, rehecha en 1810, aún permanece en pie en la llamada Rúa do Cruceiro o Camiño Vello. Tiene frontal piramidal y en su centro ostenta heráldica del cargo incrustada en una concha jacobea que la abraza. El impacto es de elocuente barroquismo con una abertura circular cimera, en lo alto, y sendos florones en los vértices del frontón. En el interior del edificio aún sobrevive alguna dependencia en franco declive pero las principales han desaparecido convirtiéndose el conjunto en casa de labranza. El patio está solado con cantos rodados haciendo dibujos. Pero lo que más muestra el poderío y esplendor de la Tenencia en sus días de gloria y actividad es la gigantesca finca que a un lado y a otro de la rúa existe, protegida por poderosa muralla.

  • Pazo de Sandrenzo-Cespón
  • El pazo y torre de Sandrenzo ocupa una ladera de la aldeílla de Vilariño y su presencia aún se ofrece con el señorío de los ferifaltes de antaño. Como todo pazo responsable de su jerarquía, el de Sandrenzo atesora en su paisaje capilla y hórreo. La capilla es puro clasicismo y tiene grabada en el hastial la fecha de 1690.

    El hórreo, por su decoración y especialmente por el pináculo que a la vez es reloj de sol y que ilustra uno de los penales, parece haber sido obra del mismo cantero que construyó el de Fonteneixe.

  • Pazo de Rivademar-Cespón
  • En el lugar de Quinteiro, Cespón, en un agra extensísima y abierta, está el Pazo-Casona de Ribademar que los viejos pergaminos también denominan Jubia de Mar. Reconstruido totalmente respetando su estampa gallega, con hórreo también actualizado aunque mudado de su antiguo solar. En una cartela labrada en piedra se lee que el noble Goiáns y Montaos edificó en 1620 la casona para asiento del mayorazgo de estas tierras.

Especiais
Taboeiro