En el Ayuntamiento de Boiro se haya una de las más grandes concentraciones de monumentos megalíticos de Galicia, por número, variedad, dimensión y belleza. El megalitismo es el testimonio primero de los habitantes de Barbanza, tres mil años antes de Cristo. Esta orografía fue paisaje intensamente habitado a finales del neolítico. Sus gentes vivían de rudimentarias formas de agricultura, pesca y ganadería. A estos mismos tiempos corresponden los grabados rupestres que ilustran muchas áreas de Boiro.
Las construcciones megalíticas son tres: mámoas, dólmenes y cistas. Las mámoas son montículos de piedras cubiertas de tierra que adquieren forma de teta o mama; los dólmenes son construcciones con lajas poderosas, unas hincadas y otras cubriendo éstas que a veces tienen corredor de acceso; y las cistas son semejantes a los dólmenes pero de tamaño mínimo. El área llamada Chan de Iroite atesora estos tres tipos megalíticos y entre ellos se halla el Arca de Barbanza, máximo dolmen, por su tamaño, de Galicia.
Los principales ejemplares que coronan Barbanza en el ayuntamiento de Boiro, son Casota do Páramo, Armadoiro, Pedra da Xesta, Cavada Primeira y Segunda, Casarota de Fusiño y la citada Arca do Barbanza.