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  • Restos arqueológicos prehistóricos
  • Varias culturas prehistóricas dejaron nítidas huellas de su existencia en las tierras de Boiro. Los momentos mejor testimoniados son el Megalitismo, con milenarios túmulos funerarios; la Edad del Bronce, que confirma su presencia a través  de los petroglifos labrados en rocas hace más de 3.000 años, y la Edad del Hierro, que tiene en los restos de los castros las muestras más destacables de aquellos primitivos tiempos.

    Las numerosas piezas que salieron de estos parajes para formar parte de los fondos de varios museos gallegos y de fuera de Galicia (Museo Arqueolóxico de Ourense, Museo Provincial de Lugo, Facultad de Historia de la Universidad Compostelana, Museo Arqueológico de Madrid,…) dan idea de la riqueza arqueológica de esta zona.

  • Antas y mámoas del Megalítico
  • En el Ayuntamiento de Boiro se haya una de las más grandes concentraciones de monumentos megalíticos de Galicia, por número, variedad, dimensión y belleza. El megalitismo es el testimonio primero de los habitantes de Barbanza, tres mil años antes de Cristo. Esta orografía fue paisaje intensamente habitado a finales del neolítico. Sus gentes vivían de rudimentarias formas de agricultura, pesca y ganadería. A estos mismos tiempos corresponden los grabados rupestres que ilustran muchas áreas de Boiro.
    Las construcciones megalíticas son tres: mámoas, dólmenes y cistas. Las mámoas son montículos de piedras cubiertas de tierra que adquieren forma de teta o mama; los dólmenes son construcciones con lajas poderosas, unas hincadas y otras cubriendo éstas que a veces tienen corredor de acceso; y las cistas son semejantes a los dólmenes pero de tamaño mínimo.

    La mayor concentración de antas y mámoas se encuentra en Chans do Barbanza. La necrópolis forma una ruta de tránsito natural que permite cruzar el interior de la sierra, siguiendo lo que hace unos 6.000 años fue una ruta ritual con más de 30 mámoas.
    Los principales ejemplares que coronan Barbanza en el ayuntamiento de Boiro, son Casota do Páramo, Armadoiro, Pedra da Xesta, Cavada Primeira y Segunda, Casarota de Fusiño y la citada Arca do Barbanza.

  • Arca do Barbanza
  • Centra casi geográficamente –y no digamos megalíticamente- la Sierra de Barbanza. Corresponde a la parroquia de Cures. Extrañamente ocupa una hondonada ya que los creadores de estas arquitecturas buscaban siempre cabezos o altozanos para la mejor visión y jerarquía del paisaje. El río Barbanza discurre cerca. Es, por sus dimensiones el mayor monumento megalítico de Galicia, con tres metros de corredor y otros tres y pico de diámetro de cámara. Los chantos describen un recinto poligonal y la tampa yace en el suelo, así como las piedras del corredor. El monumento sobresale de la mámoa donde está. Faltan algunas lajas. Su material es granito. Ha sido muy atacada por los buscadores de tesoros y perforado el suelo con tobos de alimañas. Esta Arca debía de ser por su tamaño como la catedral de las mansiones megalíticas del Barbanza. Su impresión sagrada de ara o tumba seduce al espectador.

  • Casota do Páramo
  • Está en la Graña, de la parroquia de Cures, es de traza poligonal con corredor pero ha sido violentada con frecuencia e incluso seccionada su tapa y removidos sus chantos laterales, lajas hincadas verticalmente en la tierra. Pero sigue siendo encantadora. En ella se acogían los cuidadores del ganado cuando soplaban los vientos fuertes y fríos o cuando descendían las nieblas. Quizá sea la más rebosante de encanto y sin duda la mejor conservada.

  • Armadoiro
  • Se halla muy cerca de Casota do Páramo en un cabezo prominente y con singular perfil que permite divisarla de lejos. Fue violada como todas las mámoas de Barbanza, y alteradas sus piedras. Cercano hay otro megalito que también llaman Armadoiro y del que afloran dos chantos.

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