Los hombres y las mujeres del neolítico construyeron entre el 3500 y el 2000 antes de Cristo numerosos monumentos funerarios (“mámoas”) en todo el territorio ocupado hoy por el ayuntamiento de Boiro. Los más significativos se hallan en las tierras del Barbanza, en donde es posible visitar uno de los conjuntos megalíticos más importantes del noroeste gallego.
Los petroglifos de “Pedra da Craba” y “Pedra da Bouza” son gravados sobre rocas al aire libre. Fueron realizados por gentes que vivían en la edad de bronce, entre el 2000 y el 1000 antes de Cristo, y representan figuras de animales y otros motivos abstractos.
Los “castros” son aldeas fortificadas de la edad de hierro, el período final de la prehistoria. En ellos habitaban comunidades que practicaban la agricultura, la ganadería, la pesca y el marisqueo. Los más conocidos se sitúan en la costa, en donde era mucho más fácil desenvolver ese tipo de recursos. U recorrido por los “castros do Achadizo” y “Neixón” permite ver los restos escavados de sus pobladores y nos ayuda a entender como sería parte de su vida cotidiana.